De acuerdo con Kuhlmann (2005) Grundlegung zur Metaphysik der Sitten es la primera obra de filosofía moral en la fase crítica de Kant, ocupando una situación intermedia entre Kritik der reinen Vernunft y Kritik der praktischen Vernunft. Para Sedgwick (2008) se trata del primero de los tres trabajos fundamentales de Kant en filosofía práctica: Kritik der praktischen Vernunft (1788) y las dos partes de Metaphysik der Sitten (1797-1798). Sandel (2011: 123) señala que la Grundlegung apareció entre la Revolución Americana y la Revolución Francesa, respecto a las cuales comporta una referencia a lo que los revolucionarios del siglo XVIII denominaron derechos del hombre y lo que actualmente consideramos como derechos humanos universales. Ahora bien, Sedgwick considera que la Grundlegung es un tratado en filosofía práctica, cuya intención es proporcionar el fundamento para ésta en el sentido de proveer un sustento filosófico o justificación para la norma suprema en que está basada toda la filosofía práctica. En este sentido, la obra proporciona el principio supremo en que descansan las dos partes de Metaphysik der Sitten. Finalmente, Sedgwick advierte que la Grundlegung no debe ser considerada como una obra de ética aplicada.[1] El objetivo que Kant define para la Grundlegung es el establecimiento del principio supremo de la moralidad. Este principio debe establecerse, de acuerdo con Kant, prescindiendo de todo referente empírico, los cuales pertenecen al campo de la antropología. La definición del mismo tiene que ser elaborado por una filosofía moral pura, la cual proporciona el fundamento a priori a través de la razón. Por lo tanto, una metafísica de las costumbres investiga la idea y los principios de una voluntad pura posible. El fundamento de tal metafísica, como veremos en la parte final de este trabajo, tiene su fundamento en la crítica de la razón pura práctica. En términos metodológicos, Kant establece una dialéctica concreto-abstracto-concreto: “Pasar analíticamente del conocimiento común a la determinación del supremo principio del mismo, y luego volver sintéticamente de la comprobación de ese principio hasta el conocimiento común, donde se encuentra su uso”.
miércoles, 6 de febrero de 2013
jueves, 10 de enero de 2013
La universalidad del conflicto moral de Antígona.
¿Cuál es el sentido universal del drama Antígona? ¿Qué aspecto es central y puede plantearse aún hasta nuestros días? Este sentido universal, nace a partir de la muerte de Polinice y Eteocles, ambos hijos de Edipo Rey y Yocasta, el primero invasor de Tebas al frente del ejercito argivo, el segundo defensor de Tebas. Creonte, Rey de Tebas, hermano de Yocasta, establece en edicto la honrosa sepultura a Eteocles, al considerarlo digno de ser tratado con justicia, y la prohibición de dar sepultura a Polinice, para su deshonra, so pena de ser ejecutado a muerte por medio de lapidación pública a quien desacate tal edicto. Ante tales hechos, Antígona determina levantar el cadáver. La tensión central de esta tragedia consiste en el momento en que nace una oposición entre la obediencia a las leyes humanas y a las leyes divinas, tensión fundamental expresada así por Sófocles: “Será un alto cargo en la ciudad, respetando las leyes de la tierra y la justicia de los dioses que obliga por juramento.” Antígona argumenta que dejar insepulto a Polinice, siendo su hermano, constituye un delito de traición. El heroísmo de Antígona se configura en la voluntad de morir honrando a quien forma parte de su sangre, en contra del edicto real: “Yo lo enterraré. Hermoso será morir haciéndolo”. Antepone la obediencia a las leyes divinas, a las que considera inquebrantables y superiores a la ley de la ciudad: “No fue Zeus el que los ha mandado publicar, ni la Justicia que vive con los dioses de abajo la que fijó tales leyes para los hombres”, este es el significado del oxímoron empleado por Sófocles piadoso crimen.
Por otra parte, en defensa a la obediencia a las leyes de la ciudad, Ismene, hermana de Antígona, argumenta que constituye una temeridad, una insensatez y una imposibilidad ignorar la prohibición establecida por el decreto, lo que constituiría trasgredir la ley: “(…) me es imposible obrar contra los ciudadanos”, específicamente obrar contra el edicto es trasgredir el poder del Tirano. Ismene prologa el punto de vista del Rey Creonte, el cual esgrime una razón de Estado que va más allá del parentesco y la amistad: “y al que tiene en mayor estima a un amigo que a su propia patria no lo considero digno de nada.” El Rey Creonte, argumenta una justificación cercana a la socrática, aún cuando se trata de dos regímenes distintos en cuestión, por un lado la república ateniense y por otro la tiranía de los reyes tebanos representada poéticamente por Sófocles. Creonte afirma que “no existe un mal mayor que la anarquía”, por lo que “al que la ciudad designa se le debe obedecer en lo pequeño, en lo justo y en lo contrario”, este es el fundamento del poder absoluto, del poder del tirano. Esta justificación de la obediencia a la ley la encontramos desarrollada extensamente en el Critón o el deber, en el que Sócrates afirma: “¿qué Estado puede subsistir si los fallos dados no tienen ninguna fuerza y son eludidos por los particulares? No obstante un matiz que recorre toda la tragedia de Antígona es la crítica a la tiranía y a las determinaciones del Rey Creonte que se alejan de la aprobación popular y la prudencia, como se lo hacen notar su hijo Hemón: “Pero nada tiene de vergonzoso que un hombre, aunque sea sabio, aprenda mucho y no se obstine en demasía”; y Tiresias, el vidente ciego: “Tiresias.- ¡Ay! ¿Acaso sabe alguien, ha considerado (…) que la mejor de las posesiones es la prudencia”.
En suma, Sófocles no construye en Antígona un personaje completamente virtuoso, ya que ésta finalmente desacata la ley tebana; tampoco un personaje completamente malvado, como es evidente. Aristóteles, en la poética, establece que el modelo del personaje trágico se encuentra constituido por la noción de hombre intermedio, el cual: “no se distingue ni por su virtud ni por su justicia, y tampoco cae en la mala fortuna por su maldad o perversidad, sino por algún error (hamartía)”. En este sentido, ¿cómo podemos entender el personaje de Antígona? Desde un punto de vista socrático, Antígona no sería por supuesto un personaje virtuoso, ya que cómo afirmaba aquél: “es mejor ser objeto de injusticia, que cometerla”. Esta interpretación concuerda con el espíritu del Canto al Hombre, en el que Sófocles imprime una noción del hombre civilizado, en el que no existe un triunfo de la razón y el bien, sino que éste se inclina unas veces al bien otras veces al mal.
José Lira.
José Lira.
viernes, 22 de junio de 2012
Abstracción, color y espiritualidad. Proyecto siete + dos.
Este mes quisiera recomendarles ampliamente el volumen Abstracción, color y espiritualidad, obra en que culmina el trabajo de las siete pintoras alumnas del Taller Alternativo de Pintura Herlinda Sánchez Laurel Zúñiga (TAP/ HSLZ), fundado en 1995, caracterizado por su enfoque académico y práctica artística experimental. La presentación del libro y las obras de las pintoras, a la que pude asistir, se realizó en el Centro Cultural Casa Lamm y en la antigua Academia de San Carlos, donde se encuentra actualmente la exposición de las obras.
Las obras que componen este trabajo se inscriben en una crítica al arte contemporáneo, signado por intereses mercantiles e institucionales. Las obras que componen el trabajo pictórico del Proyecto siete + dos reclaman su derecho a existir en el ámbito creativo y un sistema artístico caracterizado por el marketing e imposición de criterios artísticos. Blanca González Rosas, crítica de arte, nos dice, en la presentación de la obra, que el Taller Alternativo asumió el reto de construir una propuesta alterna que relaciona a la acción pictórica con el desarrollo de la conciencia, explorar categorías marginadas del escenario artístico, así como vincular el proceso creativo con la espiritualidad, belleza, color e imaginario femenino.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Cartografía
política del hiperespacio global. El pensamiento político posmoderno de Fredric
Jameson.
José Lira Rosiles
La obra de Jameson constituye un análisis fundamental
de la condición estética, social y política de la posmodernidad. En la obra de
Perry Anderson Los orígenes de la
posmodernidad, encontramos un análisis detallado de las fuentes e
influencias teóricas de su pensamiento.[1] Anderson comenta: “Ningún otro autor ha
producido una teoría tan penetrante o general de las dimensiones culturales,
socioeconómicas y geopolíticas de la posmoderno.”[2] En 1982, Jameson pronunció
su primera conferencia sobre la posmodernidad, nos dice Anderson, en un momento
en que las primeras nociones de lo posmoderno comenzaron a circular por los
departamentos de literatura. Una de las influencias decisivas fue su trabajo en
la universidad de Yale, donde enseñaba el arquitecto Robert Venturi, autor del
manifiesto Aprender de las Vegas (1972),
de modo que Jameson se encontró en uno de los centros intelectuales de la
discusión entre la modernidad y la posmodernidad.[3] La
arquitectura y la categoría de espacio, son dos cuestiones fundamentales para
comprender la teorización de Jameson sobre la posmodernidad, así como su
propuesta política.
lunes, 30 de abril de 2012
Homo videns, Giovanni Sartori (1997).
Hace unas semanas suspendí temporalmente mi participación en las redes
sociales. Por un lado, la razón fue la nostalgia. La nostalgia de aquellos años
en que no vivíamos hiperconectados, sin la necesidad de compartir a cada
minuto, con un sinnúmero de personas nuestros pensamientos y vida. El
experimento me resultó en parte divertido y debo admitir incluso que me he
concentré mejor en mis actividades diarias de estudio. Evidentemente, esta
explicación resulta arbitraria e incluso egoísta. Por otro lado, considero que
me sentí saturado de contenidos y cansado de la lógica de compartir
pensamientos y actividades frenéticamente.
Ante ello, recordé un libro que leí y estudié en una de las clases del estimado maestro Miguel González Madrid en la universidad: Hommo Videns,
del pensador italiano Giovanni Sartori. La tesis fundamental de esta obra parte
de la centralidad de la televisión en el mundo contemporáneo. Sartori afirma
que el tele-ver transforma al homo sapiens en
un homo videns. Observa con preocupación el surgimiento del video-niño:
un ser humano educado, en primera instancia, en el tele-ver. La
tesis central de la obra es que la televisión es también un instrumento
antropogenético y a la vez es paideía: instrumento de educación y
formación del niño y el joven. La televisión, nos dice Sartori, pondera lo
inmediato, lo sensitivo, lo pasional, aunado a que es administrada y
programada, en su mayor parte, por personajes incultos. El video-niño será
un futuro hombre que no lee, “sordo de por vida a los estímulos de la lectura y
el saber transmitidos por la cultura escrita”. El homo videns es
un ser social con atrofia cultural, con déficit de capacidad racional y
cognoscitiva. Sartori es brutal en la definición del video-niño, su
intención es, por una parte, prevenir a los padres de los riesgos de la
televisión, aunque no frenar el actual proceso multimedia.
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Ciencia Política,
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viernes, 17 de febrero de 2012
Crimen y castigo: El conflicto moral en torno a la idea de los «hombres extraordinarios».
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Breve preámbulo sobre un porqué y los plagios vergonzosos de un escritor.
Quiero comenzar con una cuestión a la que me enfrenté al escribir estas líneas: ¿Por qué escribir una recensión sobre Crimen y castigo? Por un lado, me encuentro con los argumentos de aquellos lectores que reniegan o se resisten a enfrentarse a algunas obras de la literatura universal, en parte porque han sido ya sumamente analizadas y comentadas, de modo que si se da el caso de escribir una recensión será de aquello novedoso o poco conocido para el público. De tal modo, estas obras clásicas se suponen son parte de nuestra formación y bagaje cultural, aunque nos encontremos, como veremos en seguida, que no siempre es el caso. Por otro lado, podemos preguntarnos qué se puede decir que no haya sido ya escrito con una maestría difícilmente superable, nada más por ejemplo el caso de los estudios de Mijaíl Bajtín sobre la literatura y estética de Dostoyevski. El argumento anterior conduce a una suerte de parálisis intelectual que en cierto modo no deja de ser complaciente.
En este sentido, considero que es un auténtico gozo retornar y embriagarse de estos clásicos de la literatura universal, analizarlos y compartir nuestros comentarios y opiniones con nuestros compañeros lectores. En el camino, nuestra formación adquiere mayor solidez y su horizonte se expande. Del mismo modo, al analizar obras cuyo objeto de estudio son trabajos clásicos lo hacemos con conocimiento sobre los mismos y una opinión propia, de modo que podemos mantener una postura crítica y no simplemente complaciente o repetidora. Algunos artículos de Guillermo Sheridan, publicados en los días que corren en Letras Libres, a propósito del escritor Enrique Sealtiel Alatriste resultaron, para las cuestiones que me asaltaron, algo fulminante, reforzando mis conclusiones. Hasta el momento en que escribo estas líneas no salgo del asombro e indignación al saber, de acuerdo con Sheridan, que el hasta hace poco coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma Nacional de México plagió para el breve escrito “Dostoievski: morir mil veces”, publicado en la Revista de la UNAM, la entrada en Wikipedia “Fiódor Dostoyevski”. Alatriste, se había desempeñado además como director de Literatura de la UNAM, director de Alianza Editorial para México, y obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia 2012, impugnado también por Sheridan y al que finalmente Alatriste ha renunciado. De tal modo, siempre es mejor tener a la mano nuestras fichas de trabajo, análisis y comentarios en nuestras libretas de recensiones antes que optar por un llano wikipediazo, cuando no en un fraudulento copy-paste.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Maurice Joly (1864), Dialogue aux enfers entre Machiavel et Montesquieu.
Buscando un texto en una librería de la Ciudad de México, encontré casualmente hace unos años Diálogo en el infierno. Hasta entonces no había recibido noticia de la obra ni de su autor, pero tras leer el título y darle una breve hojeada fue irremediable llevármelo. Este uno de aquellos libros cuya lectura conmociona e invita a continuar leyendo sin más distracción que dar otro sorbo al café. En esta obra se esboza el diseño y construcción de un régimen totalitario basado en la irracionalidad de las masas y una maquinaria estatal de vigilancia y control; escrita a mediados del siglo XIX, mantiene aspectos y pasajes sumamente actuales. Como tal no se trata de un escrito académico, sino de un diálogo ficticio, no obstante la obra muestra la sólida formación clásica y el brillante intelecto de Maurice Joly. El principal matiz de la biografía de Joly es sin duda su carácter conflictivo y controversial. Abogado francés, atacó a contemporáneos como Napoleón III y a Jules Grévy. En 1864, publicó anónimamente en Bruselas, Dialogue aux enfers entre Machiavel et Montesquieu, que hubo sido introducido de contrabando a Francia, donde el objeto de la crítica es Napoleón III, personaje histórico que motivó la crítica de Marx en su Der 18 Brumaire des Louis Bonaparte. Descubierto por la policía francesa y puesto en evidencia el autor, fue arrestado y puesto en prisión en Sainte-Pélagie. Progresivamente Joly consiguió aislarse, despreciado tanto por los defensores del Imperio, como por los republicanos. En Recherches sur l´art de parvenir atacó vigorosamente a sus contemporáneos más ilustres. Incluso se batió en duelo con Edouard Lajarriere, con quien había fundado el periódico jurídico Le Palais. Aunque se declaró así mismo como “social” y “revolucionario” se distanció de la Comuna de París. A la postre, Diálogo en el infierno fue más conocido por haber sido plagiado por el redactor del sumamente desacreditado libelo antisemita Los protocolos de los Sabios de Sion, publicado inicialmente en ruso y redactado en París probablemente en 1898, cuando Diálogo fue publicado en 1864. Sumido en la pobreza y enfermedad, el 17 de julio de 1887, Joly se dio un tiro en la cabeza.
jueves, 27 de octubre de 2011
Fábula y paralogía como horizonte de la posmodernidad: Muerte de las metanarraciones y disensión en la heterogeneidad
El término posmodernidad ha generado un debate caleidoscópico que comprende campos que van desde el arquitectónico y estético, hasta el científico, el filosófico y sociopolítico, que ha sido comparado con un dibujo encriptado o con un puzzle. Una de las cuestiones esenciales al estudiar el pensamiento posmoderno es contestar a la pregunta ¿qué es la modernidad? En el sentido clásico, la Modernidad es el orden social surgido tras la Revolución e Ilustración francesa, cambios que se habían gestado desde mediados del siglo XVI con el Renacimiento. La Ilustración francesa, bajo el paradigma del racionalismo cartesiano, articuló un proyecto de emancipación a fines del siglo XVIII, concediendo una función determinante al ámbito racional del hombre, guiado por los principios de libertad e igualdad. El proyecto de la modernidad superaría a la ignorancia y la servidumbre por la constitución del individuo como ciudadano ilustrado. La consolidación del Estado-Nación y la Revolución Industrial en el siglo XIX, constituyen el referente del corolario de la modernidad: la fe en el progreso, espíritu que recorre la filosofía de Hegel y el positivismo decimonónico. Capitalismo, tecnología y progreso son, en este sentido, tres referentes esenciales de la modernidad. En el ámbito estético, este espíritu se materializa en el campo arquitectónico con el surgimiento del Art Nouveau, que empleaba elementos industriales como el ladrillo rojo y las estructuras de hierro, representación en clave futurista de los logros de la ciudad en términos de industria y progreso. Más adelante, este modernismo arquitectónico sería continuado por Le Corbusier en Francia y la escuela de la Bauhaus en Alemania. Racionalidad instrumental, individualidad, secularización, burocratización, producción científico-técnica, industrialización y progreso, son palabras que caracterizan a la modernidad.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Gianni Vattimo, La sociedad transparente (1989). Pensamiento posmetafísico y la estética del desarraigo-oscilación
Ruth Otte, en la Enciclopedia de obras de filosofía, nos dice que Gianni Vattimo es un destacado representante de la filosofía italiana contemporánea. El núcleo de su pensamiento filosófico es la crítica a la metafísica y a la modernidad repensando la filosofía nietzscheana y heideggeriana. Nació en Torino en 1936, estudió a los clásicos bajo la conducción de su maestro Luigi Pareyson, y posteriormente a Heidegger y Nietzsche, bajo la dirección de H.G. Gadamer, como becario en Heidelberg desde 1961. Teresa Oñate, doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, señala que desde 1964 es profesor de Estética en la Universidad de Turín y desde 1982 profesor de Filosofía teorética en la misma universidad, y de 1982 a 1984 director de la Facultad de Letras de Turín. Por otra parte Gianni Vattimo ha ejercido como profesor invitado en distintas universidades estadounidenses e impartido lecciones en universidades europeas y latinoamericanas. Ha participado en el debate cultural y político de Italia en su calidad de columnista del periódico La Stampa, además de participar en debates con filósofos españoles, particularmente publicados en el diario El País. Entre sus obras principales están La aventura de la diferencia (La avventure della differenza, 1980), El pensamiento débil (Pensiero debole, 1983), El fin de la modernidad (La fine de la modernità, 1985), La sociedad transparente (La società trasparente, 1989) y Ética de la interpretación (Etica dell´interpretazione, 1996).
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domingo, 25 de septiembre de 2011
José Manuel Othón (1858-1906). El último de los poetas mexicanos clásicos.
En mi último viaje a la bella ciudad de San Luis Potosí, caminando en el centro histórico en una tarde francamente ideal, disfrutando de la arquitectura y la ciudad encontré, por una afortunada casualidad, el Museo-Casa Manuel José Othón. Hasta aquel día no había recibido noticia alguna del poeta por lo que me dispuse a visitar el museo. Una vez dentro me percaté de lo pequeña que es la casa, donde se encuentran ahora expuestos los muebles y enseres de aquellos años a principios del siglo XX, junto con semblanzas y periódicos enmarcados alusivos al poeta y su época acompañando las paredes. Como en todas las casas-museo de escritores que he tenido la oportunidad de visitar, me interesó especialmente buscar el área de estudio, los libreros y escritorio, que como tales no encontramos en las piezas que pueden recorrerse. Mayor suerte se tiene cuando se entra en la biblioteca, pequeña y fresca, en la que podemos ver cuadros, fotografías, bastantes libros y algunos periódicos de la época. Así mismo adquirí una pequeña antología de poemas editada por el gobierno de San Luis Potosí, que ilustra estas líneas. Gracias a aquellos eventos desafortunados que a veces acontecen, en aquel viaje no llevé conmigo mi cámara fotográfica, pero aquí coloco algunas fotografías que podemos encontrar en el portal oficial de la Casa-Museo. Finalmente, descansando en el único patio que posee la casa, se puede leer en una placa uno de los poemas rústicos de José Othón, titulado El perro, que forma parte de Noche rústica de Walpurgis. No obstante, me parece que aquella placa hubiese sido más digna de Envío, último soneto de Idilio Salvaje en el Desierto, el mejor poema de Manuel José Othón: "En tus aras quemé mi último incienso / y deshojé mis postrimeras rosas. / Do se alzaban los templos de mis diosas / ya sólo queda el arenal inmenso. / Quise entrar en tu alma, y qué descenso, / ¡qué andar por entre ruinas y entre fosas! / ¡A fuerza de pensar en tales cosas / me duele el pensamiento cuando pienso!
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| Museo-Casa Manuel José Othón, San Luis Potosí, México |
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jueves, 25 de agosto de 2011
Año bisiesto (Michael Rowe, 2010)
Esta película llegó a mis manos por la afortunada recomendación de uno de mis compañeros, tuve bastante reticencia para verla, ya que el cine mexicano de la última década ha hecho un lugar común la corrupción, la violencia y el mal gusto, lo que me han hecho desistir de él, en este caso me aventuré a ver el filme después de haber visto el tráiler, que me sorprendió por el tema. El largometraje obtuvo la Cámara de Oro en el 63 Festival de Cannes, con lo que pudo obtener mayor difusión en un país con una industria cinematográfica endeble. Las reseñas y comentarios que fluyeron hicieron énfasis en el carácter potencialmente "controversial" de las escenas eróticas, así como el carácter agraciado o no de la protagonista Mónica del Carmen o del movimiento lento de algunas escenas. Me pareció que la mayoría de estas reseñas se extraviaban en aspectos superficiales, cuando no evidentemente carecían de una comprensión de la temática de fondo del filme.
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Narrativa cinematográfica
lunes, 15 de agosto de 2011
Arthur Miller (1949), Muerte de un viajante. La dialéctica trágica entre el ser y el tener.
Arthur Miller fue un dramaturgo estadounidense, referencia fundamental del teatro contemporáneo, finado hace apenas seis años. Originario de Nueva York e hijo de inmigrantes judíos polacos, estudió periodismo en la Universidad de Michigan. A los 28 años estrenó su primera comedia en Broadway Un hombre con mucha suerte, aunque logró el éxito hasta 1945 con su novela Focus. En 1949 obtuvo los premios Pulitzer de Teatro y del Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York con La muerte de un viajante. La obra de Miller se caracteriza por su crítica política y social, cuyo objeto constante fue la cultura norteamericana. Por sus ideas padeció la persecución anticomunista encabezada por el senador Joseph McCarthy, siendo llamado a comparecer en 1956 ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Fue condenado por desacato aunque fue absuelto después de apelar la sentencia. También es conocido por haber estado casado con Marilyn Monroe (1956-1961), en la que se inspiró para escribir el guión de la película Vidas rebeldes (1960). En 2002 Miller recibió en España el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en su discurso rememoró sus lazos con la cultura española, así mismo recordó a dos de sus compañeros universitarios que marcharon con la Brigada Abraham Lincoln para defender la República contra el alzamiento franquista. Rememoró la atracción permanente de su esposa Inge Morath por la España de grandes pintores pero también de campesinos, gente de pueblo y toreros, de la que dejó un legado fotográfico.
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