“—Nada importa. Hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo”. Pierre Anthon.
Pierre
Anthon como el león absoluto. Anthon encarna la expresión radical de un nihilismo
pasivo, de aquella segunda etapa del espíritu en el Zaratustra de Nietzsche: el
león. Anthon es el negador absoluto, un espíritu que navega en la
indeterminación del pensamiento: nada importa, no merece la pena hacer
nada. Él se ha transformado en la pura indeterminación, en el
pensamiento que niega concretarse en el mundo. Por otro lado, en esta etapa de
la transformación del espíritu, encontramos la intuición nietzscheana del
eterno retorno: ¡Todo esto ya ha sucedido antes! El teatro del
sinsentido y del absurdo se actualiza y repite en el mundo.
El mundo
como teatro y comedia. Anthon como el negador absoluto puede otear el mundo
desde la cima de un ciruelo, puede observar como espectador el teatro de lo
cotidiano, aquel teatro que consiste sólo en fingir y en ser el mejor en ello.
Se trata de la acción teatral en la que cada quien interpretamos un papel con
su máscara y pantomimas apropiadas. Ante el cuestionamiento radical de un
negador absoluto no queda más que la violencia, apedrear a aquel que intenta
ver más allá de la cueva.

